Receta nutritiva de Quinua Atamalada es
rica en fitonutrientes antiinflamatorios, lo que la hace potencialmente
beneficiosa para la salud humana en la prevención y el tratamiento de
enfermedades.
La quinua contiene pequeñas cantidades de ácidos grasos
omega-3 saludables para el corazón y, en comparación con los cereales comunes,
tiene un mayor contenido de grasas monoinsaturadas.
Rica en fibra y con más proteínas de arroz o cebada, la
quinua puede ser beneficiosa para quienes buscan controlar su peso. Una
explicación de esto es la naturaleza saciante de la proteína y la fibra que nos
ayuda a controlar nuestro apetito.
La quinua también tiene un índice glucémico (IG) bajo,
por lo que su liberación de energía más lenta hace que sea menos probable que
provoque antojos y estimule el hambre.
Aunque se necesita más investigación, una pequeña
cantidad de estudios sugiere que la quinua puede mejorar los niveles de
triglicéridos y mejorar el control del azúcar en sangre.
Los estudios sugieren que la quinua puede mejorar la
salud intestinal al mejorar la diversidad de bacterias intestinales
beneficiosas y reducir los síntomas inflamatorios de afecciones como la
colitis. Actuando como un prebiótico, la quinua proporciona el combustible para
las bacterias intestinales beneficiosas, lo que les permite prosperar.
La quinua se encuentra entre los menos alergénicos de los
"cereales" y las reacciones alérgicas son raras. Sin embargo, los
compuestos naturales que recubren las semillas llamados saponinas pueden ser la
causa de algunas reacciones adversas. Es posible eliminar estos compuestos
enjuagando bien o remojando la quinua antes de usarla.
Receta nutritiva de Quinua Atamalada
Consejo 1: En Perú comemos la quinua con arroz. Pero te
repito, en Perú comemos TODO con arroz. También la puedes agregar a cualquier
otro platillo, guiso, sopa, ensalada, etc. Ayer hice una ratatouille con
zucchini, tomates, pimientos y champiñones. Le puse quinua y no sabes, quedó
increíblemente buena.
Consejo 2: Cuando hagas este plato por primera vez,
recuerda que debe tener la textura de una sopa bien espesa o de un risotto
recién hecho. Déjala enfriar hasta que esté un poco firme y después la
presentas de diferentes maneras. Ojo: no va a tener la textura firme de la
polenta fría. La quinua es más cremosa.
Ingredientes
1 cucharada de aceite vegetal
½ cebolla picada
1 diente de ajo picado
2 cucharaditas de pasta de ají amarillo
1 taza de quinua
Sal y pimienta
¼ taza de leche evaporada
½ taza de queso freso cortado en cubos (o cualquier otro
queso blanco)
2 cucharadas de perejil picado
Preparación
Calienta el aceite en una olla a fuego medio. Sofríe la
cebolla, el ajo y la pasta de ají amarillo por unos 5 minutos, revolviendo
constantemente.
Agrega la quinua, revuelve bien, cubre con agua (unas 4
tazas). Lleva a ebullición, baja el fuego, tapa parcialmente y cocina por media
hora. Si ves que la quinua se seca, agrega un poco más de agua. Debe tener la
consistencia de una sopa bien espesa. Salpimienta.
Cuando esté lista, agrega la leche, el queso y el
perejil. Corrige la sazón y apaga el fuego. Una vez que le pones la leche ya no
puede hervir porque se va a cortar.
Sirve con arroz.